
Testigos Mudos
Sobre la muestra Testigos mudos
de Erick Franco
Algo hizo que ellos se den cita aquí. El desagotar de una represa sin nombre revela gradualmente, en este caso, el encuentro profundo que se produce entre la voluntad del tiempo y la obsesión del lugar al que se aferra su habitante. La imagen de la represa: pensaríamos en poderosos torrentes de agua capaces de dibujar los más sutiles arcoíris al rebote. En cambio, el personaje que ha tomado posesión de ella, la ha preferido baldía; hueco, canal, tripa, memorial de los mejores días cuando el agua enchapaba los paisajes.
Somos como la tierra, guardamos en los profundo, esqueletos. Donde antes corría el agua, ahora camina un personaje, empeñado en abrirse paso para aliviar el caudal que acumula sus nostalgias y, transparentar en la llanura de sus apuntes, pinturas, dibujos y fotografías, el eco encantador del monstruo que simboliza lo profundo, lo desolado. Recopila el personaje varios residuos y objetos sublevados al tiempo, para con ellos, en clave medieval confeccionar un bestiario con una mirada de niño explorador. Será que este compendio de imágenes y cosas, revela para los otros una entrada a mundos contiguos donde por un momento la fascinación de vernos como seres completamente extraños rige ante el rasgo informativo que, en conclusión: encuentra al personaje en un momento íntimo, como un rito de una cultura lejana.
René Ponce
febrero de 2019


Monolito I. Acrílico y óleo sobre tela, 267 x 142 cm, 2019
























Casa de la esfinge. Acrílico sobre lienzo 200 x 100 cm.












































Caribdis – guarida. Acrílico sobre lienzo. Díptico 80 x 80 cm, 80 x 80 cm
Fotografías intervenidas con tinta de madera – (190 x 20 cm). 2019

Monolito II. Técnica Mixta: Acrílico, tiza pastel, carbón, carboncillo, sobre tela. 200cm x 210cm. 2019







